El turbulento camino al TLCAN 2.0

El turbulento camino al TLCAN 2.0

mayo 10, 2018 0 By redaccion

El Tratado de Libre Comercio de Norte América ha servido de apoyo para la competitividad entre los Estados Unidos, Canadá y México al permitir la integración económica en industrias clave, aunque se han conseguido los logros en distintos sectores entre los socios comerciales.

Las renegociaciones actuales del TLCAN presentan una oportunidad de ampliar la cobertura de la industria y actualizar los estándares laborales y ambientales basados en el panorama económico moderno.

A pesar de las demoras en las pláticas, es mucho más probable que se llegue a un acuerdo final para principios de 2019 que a la cancelación del NAFTA y este promoverá la integración continua dentro de la región y la competitividad en los mercados globales.

El TLCAN reforzó la competitividad durante la globalización rápida

Desde la firma en 1994, el TLCAN ha enfrentado críticas por su papel en la notable disminución del sector manufacturero estadounidense, que impulsó a la actual administración de los EE. UU. a querer la revisión del acuerdo.

Las renegociaciones, entre otras medidas tales como la imposición de nuevos aranceles por parte de los EE. UU., contribuyen a la creciente preocupación sobre las posibles guerras comerciales y al impacto potencial en el crecimiento económico global y de los EE. UU. Los críticos de las estructuras de comercio como el TLCAN citan comúnmente las pérdidas de empleos y los déficits comerciales como una clara evidencia de una política comercial desfavorable. Sin embargo, la naturaleza global y compleja del comercio moderno requiere que se evalúen los beneficios y los costos de la política y se entiendan más allá de las estadísticas generales a través de una variedad de perspectivas.

El descenso en el empleo manufacturero en los EE. UU. en las últimas dos décadas coincidió no solo con el inicio del TLCAN, sino con avances en la tecnología y en las cadenas de suministros globales (Figura 1). La mayor productividad por medio de la automatización y otros logros de eficiencia significó que se necesitaron menos trabajadores para crear la misma producción. Al mismo tiempo, la creación en 1995 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) permitió a las compañías trasladar la producción a países con un exceso de mano de obra barata.

 

Figura 1. Las ganancias en la productividad son el principal impulsor de menos empleos manufactureros en EE. UU.

 

Nota: Los datos cubren del 1 de enero de 1990 al 1 de octubre de 2017. Fuentes: Análisis de Vanguard, con datos de la Organización Mundial del Trabajo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Oficina de Estadísticas Laborales de los EE. UU. y la Oficina del Censo de los EE. UU.

 

Cuando se evalúa el impacto relativo de estas dos fuerzas, se calcula que la tecnología fue responsable hasta del 87% de las pérdidas de empleos manufactureros en los EE. UU. desde el año 2000 hasta el año 2010, mientras que los 750,000 empleos perdidos restantes se pueden relacionar con el crecimiento en las importaciones .1 En esa parte relacionada con el comercio, otros estudios han atribuido muchas de estas pérdidas de empleos al crecimiento sustancial de las importaciones de China .2

Dado que mucho de ese aumento de suministro laboral ocurrió fuera de Norteamérica, es probable que el TLCAN conservara empleos en la región al fomentar la integración económica en industrias clave como maquinaria, automotriz y energía. Al animar a las compañías a fabricar “cerca de la costa” en vez de lejos, el TLCAN creó una alternativa competitiva a los crecientes centros manufactureros en Asia y Europa Oriental. Esto es evidente hasta en los déficits comerciales comúnmente citados de EE. UU. con Canadá y México (Figura 2).

Figura 2. Los déficits comerciales convencionales en bienes exageran los desequilibrios.

Nota: Los datos son hasta 2016 (últimos totales anuales disponibles). Fuentes: Análisis de Vanguard, con datos de la Organización Mundial del Trabajo, la OCDE, la Oficina de Estadísticas Laborales de los EE. UU. y la Oficina del Censo de los EE. UU.

Aunque los miembros del TLCAN constituyen casi el 25% del comercio estadounidense, los Estados Unidos tienen un ligero excedente con sus dos vecinos, después de contabilizar el comercio de servicios y el origen del valor agregado .3

Si se observa más de cerca la composición del comercio norteamericano, se pueden ver más beneficios para sectores y geografías particulares de lo que sugieren los simples déficits totales.

Los beneficios del TLCAN han sido variados para cada miembro y entre los países miembros

El éxito del TLCAN para conservar la competitividad global de Norteamérica es evidente en una medida de comercio alternativa conocida como “comercio en valor agregado”.

A diferencia de las balanzas comerciales tradicionales que miden el flujo absoluto de las importaciones y las exportaciones entre dos países, el “comercio en valor agregado” considera la complejidad de las cadenas de suministros globales al identificar y dar seguimiento a dónde y cuánto valor se contribuyó durante el proceso de producción a medida que cruza las fronteras. Por ejemplo, un automóvil importado desde México a los Estados Unidos y ensamblado con piezas japonesas se reflejará en los Estados Unidos como importación tanto de México y Japón, en vez de solo de México.

En medio de la rápida globalización de las últimas dos décadas, la región del TLCAN conservó su participación de las importaciones de EE. UU. de una forma mucho más efectiva que con otros socios comerciales de EE. UU. de 1995 a 2011, un período cuando casi se triplicaron las importaciones de EE. UU. (Figura 3).

Figura 3. El comercio norteamericano ha mantenido su participación de las importaciones de EE. UU.

 

Nota: Los datos cubren de 1995 a 2011. Fuentes: Análisis de Vanguard usando datos de la base de datos del Comercio en Valor Agregado (TiVA) de OCDE-OIT.

Si vemos las importaciones de EE. UU. con base en el origen del valor agregado, la participación de la zona del TLCAN disminuyó aproximadamente 1.6 puntos porcentuales, comparado con 3.4 puntos porcentuales para la Unión Europea y 11 puntos porcentuales para Japón. En total, más que exacerbar las pérdidas de empleos manufactureros estadounidenses, los términos del tratado preferencial compartido por los Estados Unidos, Canadá y México ayudó a la región a retener su relevancia económica en el mercado mundial.

Al inicio del TLCAN todos los países esperaban un traslado de empleos menos calificados y con salarios más bajos de Canadá y los Estados Unidos a México, mientras que el empleo canadiense y estadounidense continuaría moviéndose a trabajo calificado con salarios más altos tanto en la industria manufacturera como en servicios. A medida que fuera aumentando la actividad comercial y económica, cada país experimentaría un crecimiento progresivo, con México creciendo más rápidamente para converger con los estándares de vida más altos de sus vecinos.

Si vemos el comercio en valor agregado en el TLCAN, estos cambios han ocurrido como se esperaba a nivel del país.

La proporción de valor agregado aumentó para México, y disminuyó ligeramente tanto para Canadá como para los Estados Unidos, a medida que las compañías se trasladaron a lugares con costos más bajos dentro de la zona de comercio, tales como a México o al sur de Estados Unidos sin sindicatos. (Figura 4). A pesar de este cambio en valor agregado a favor de México, no ha habido convergencia con los salarios de manufactura en Canadá o los Estados Unidos y ninguno de los países ha tenido un verdadero crecimiento de salarios en manufactura arriba del 20% desde 1996 hasta 2015.

Figura 4. México amplió su participación en comparación con Canadá y los EE. UU.

 

Nota: Los datos cubren de 1995 a 2011. Fuentes: Análisis de Vanguard usando datos de la base de datos del Comercio en Valor Agregado (TiVA) de OCDE-OIT.

Esto sugiere que muchos de los logros del comercio se enfocaron en otras industrias o segmentos de la economía (por ejemplo, consumidores de bienes duraderos con precio más bajo) .4

Incluso en ciertos sectores manufactureros y de recursos, los aumentos en la balanza comercial entre los miembros del TLCAN han sido variados (Figura 5).

Figura 5. Cada país se benefició en distintas industrias

Fuentes: Análisis de Vanguard usando datos del Centro de Comercio Internacional.

En el comercio de maquinaria, los balances que había en 2001 continúan actualmente casi sin cambios. En el comercio de energía y minerales, aumentó el déficit de EE. UU. con Canadá y el antiguo déficit con México ahora es un superávit. En el comercio automotriz y aeroespacial, el déficit de EE. UU. con Canadá se contrajo hasta ser neutral, mientras que el déficit con México se amplió en casi el mismo grado.

Estos tres sectores de productos representaron cerca del 60% del comercio total de bienes entre la zona del TLCAN en 2017 e ilustran cómo se han desplazado las distintas industrias en el bloque para aprovechar las ventajas de cada país. Por ejemplo, la manufactura automotriz se desplazó a favor de costos laborales más bajos en México, mientras que la producción de gas y petróleo de Canadá se amplió para contribuir al crecimiento en refinar y almacenar en los EE. UU. Ciertas comunidades relacionadas con estas industrias en la región inevitablemente se beneficiarán más que otras.

Podría retrasarse un TLCAN revisado, pero es poco probable que se cancele

Con la llegada del Internet, la computación móvil y las cadenas de suministros globales, la región como un todo podría beneficiarse de una estructura modernizada que incorpore los cambios que reflejan el panorama económico actual.

Como parte de esta modernización, cada país acuerda incluir medidas adicionales contra la corrupción, una cobertura más amplia de la industria (por ejemplo, energía en México y comercio electrónico) y actualizar los estándares laborales y ambientales para poder mantener y ampliar la competitividad global. Más allá de estos términos mutuamente beneficiosos, la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. ha propuesto revisiones que favorecen específicamente los términos comerciales de EE. UU., tales como mayores requisitos de contenido regional y de EE. UU. (conocidos como las reglas de origen) para los automóviles fabricados en la región del TLCAN.

La amenaza de la administración del presidente Trump de retirarse del acuerdo y las exenciones temporales en los aranceles para el acero y el aluminio ofrecen incentivos para un acuerdo favorable a los EE. UU. En esta etapa, los resultados más probables son la demora y el eventual acuerdo mutuo (Figura 6). Los Estados Unidos, después de haberse comprometido a lograr concesiones y amenazar con el retiro, continuarán negociando para lograr algunos éxitos simbólicos entre sus propuestas, tales como una revisión ascendente menor en el requisito de contenido regional para los automóviles.

 

Figura 6. El resultado más probable es un acuerdo final

Fuentes: Cálculos de Vanguard basados en el análisis usando el modelo FRB-US del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

La cancelación del TLCAN es menos probable de lo que muchos esperan debido a la alteración a corto plazo que habría en cada país miembro, especialmente en México y Canadá. Esta amenaza al final no es una opción legítima para los Estados Unidos, dado el daño que ocasionaría a la industria automotriz, de energía y de agricultura y a la incertidumbre legal sobre si un retiro por medio de una orden ejecutiva sería aprobado por el Congreso y confirmado por la rama judicial.

Aun si se retiraran los EE. UU., las fluctuaciones de la moneda podrían absorber cualquier aumento a corto plazo en los costos del intercambio comercial y la reversión a las reglas de la OIT conservaría la estructura necesaria para que los tres países continuaran negociando. Sin embargo, dañaría todavía más el sentimiento global sobre la trayectoria de la política comercial de los EE. UU.

El momento oportuno y las características de un acuerdo revisado continúan siendo inciertos. Debido a las elecciones que se llevarán a cabo a medio año en México y en otoño en los Estados Unidos, las negociaciones después de la octava ronda en abril de 2018 podrían no reanudarse hasta después del 1 de diciembre, cuando empiece el siguiente período presidencial en México. Tales demoras provocan incertidumbre para las empresas que buscan invertir en la región y proporcionan un estímulo para que los negociadores lleguen a un acuerdo en la octava ronda. Ya sea entonces o más cerca del 2019, el resultado más probable es un TLCAN modernizado que presenta algunas concesiones a las propuestas de los Estados Unidos. Es probable que estas negociaciones, junto con otras medidas comerciales nuevas, sean una fuente de volatilidad del mercado a corto plazo, como se mencionó en nuestro artículo reciente sobre aranceles y proteccionismo.

Tal como muestran las comparaciones por sector y geografía, los acuerdos de comercio producen beneficios desiguales, pero en total son positivos para las bases económicas de cada país y los activos financieros relacionados con ellas.

A pesar de la naturaleza contenciosa en las negociaciones del TLCAN, continúan siendo una oportunidad para que los tres países puedan modernizar su acuerdo comercial en un punto crítico en la globalización.