La mercadotecnia de la privacidad

La mercadotecnia de la privacidad

¿Dejarías de comprar los productos de Apple si la empresa decidiera ayudar al FBI a desbloquear el iPhone de un terrorista?

Creo que no. Preguntar esto hoy es como preguntarles a las personas en la década de 1950 si dejarían de comprar cigarrillos Lucky Strike porque convierten sus pulmones en pozos de alquitrán.

Lo cual quiere decir que Tim Cook, director ejecutivo de Apple, en su negativa de ayudar al FBI a desbloquear iPhones, está más allá de la mayor parte de la población. Pero puede que no demasiado. Su postura pública podría ser lo más inteligente que ha hecho para Apple desde que se convirtió en su director ejecutivo.

Démosle un par de años más, y las intrusiones no deseadas en nuestra privacidad se convertirán en el jarabe de maíz de alta fructosa de la tecnología. Mientras los consumidores apenas lo consideran ahora, muchas personas en la industria de la tecnología piensan que pronto seremos hiperconscientes de los peligros a largo plazo de ceder el control de nuestra privacidad. De hecho, este podría ser el año en que la privacidad electrónica se convierta en un arma competitiva, y es posible que Cook haya puesto en marcha esta tendencia.

Por supuesto, Cook ya ha cosechado una enorme cantidad de publicidad al afirmar que Apple no creará una herramienta de puerta trasera que permitiría que los agentes policiacos tengan acceso a información almacenada en un iPhone utilizado por uno de los pistoleros responsables de la masacre de San Bernardino, California. La comunidad tecnológica ha estado embelesada. Muchas personas recurren al mismo tipo de argumento resbaladizo que la Asociación Nacional del Rifle despliega a la primera señal a favor del control de armas: si se da el más mínimo acceso a los federales al teléfono de un asesino enloquecido, que ni siquiera era dueño del aparato (el teléfono era de su empleador), más adelante estarán saqueando los archivos digitales de cada ciudadano y arrestando a la mitad de la población por manifestar ideas antigubernamentales. Gracias a Dios, dicen, que Tim y Apple estén aquí para decir que no.3b75a45ef1d72ca16066a39f741c48ee

El problema es que los elementos más reveladores no suelen estar encriptados dentro de nuestros dispositivos. Los federales pueden obtener mucho más de los vestigios digitales de toda la actividad del asesino en la nube: búsquedas de Google, mensajes de WhatsApp, conexiones de LinkedIn (“¿Cómo conoces a Abu Bakr al-Baghdadi?”. “Hemos hecho negocios juntos”), las llamadas realizadas, ubicaciones a las cuales navegó, tuits con seguidores, canciones sobre las que buscó información a través de la aplicación Shazam, sitios web visitados. Cada clic y cada transacción son reveladores, y son almacenados en alguna base de datos, porque la nube es la forma en que trabajamos estos días. Hace 20 años los investigadores tenían que desentrañar el disco duro de un villano para poder llegar a algún lugar. Ahora los detalles íntimos de una persona son almacenados en centros de datos de distintas empresas.

Todos nosotros renunciamos a nuestra privacidad todos los días, constantemente, ante una gran cantidad de entidades. Solté una risita cuando Facebook y Google declararon su apoyo a la postura de Cook. Facebook y Google recogen más datos sobre nosotros que cualquier otra entidad comercial y ganan miles de millones de dólares con ello. Recuerda que sus productos son gratis; su negocio principal consiste en vender los detalles de nuestras vidas a sus anunciantes.

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En este momento, cuando la mayoría de los consumidores dicen que les preocupa su privacidad, se engañan a sí mismos. En una encuesta reciente realizada por TRUSTe y la Alianza Nacional de Ciberseguridad se descubrió que 92 por ciento de los encuestados que usan internet dijeron que les preocupa la privacidad en línea, pero 89 por ciento no evita a las empresas que piensan que no respetan su privacidad. “A pesar de lo emocional que es el tema del seguimiento a nuestros datos, pocas personas cambian su conducta en línea debido a él o siquiera se molestan en leer las políticas de privacidad legalistas hasta lo incomprensible, que los sitios publican”, señaló en un mensaje de blog Rami Essaid, director ejecutivo de Distil, una empresa de seguridad.

En otras palabras, nuestras preocupaciones sobre estas cosas están completamente desconectadas de nuestras acciones.

Y las intrusiones en nuestra privacidad no harán más que empeorar. Los dispositivos vestibles como Fitbits, los aparatos domésticos inteligentes como Nest, los automóviles conectados y los sensores de la internet de las cosas generan aún más datos acerca de aspectos aún más detallados e íntimos de nuestras vidas. El software de inteligencia artificial puede unir diferentes tipos de datos para crear una imagen ridículamente precisa de un individuo.

En muchos sentidos, le damos la bienvenida a esto; cuanto mejor nos conozca la tecnología, tanto mejor puede servirnos. ¿Pero en qué punto la explotación de nuestros detalles pasa de ser una comodidad a convertirse en una invasión? ¿Y no queremos controlar ese botón para comprender y decidir lo que aceptamos compartir?

Cook nos está haciendo pensar en todo eso ahora. ¿A la mayoría de las personas les preocupa mucho este caso único, este teléfono único? No es probable. Pero esta lucha está haciendo que nos demos cuenta de que debemos tomar algunas decisiones, individualmente y como sociedad, acerca de la privacidad digital antes de que se aleje de nosotros. Un cínico podría decir que Apple puede permitirse asumir esa postura porque no depende de vender publicidad como modelo de negocios. Pero cada compañía debe tomar muy en serio el interés del público en la decisión de Apple. La privacidad está alcanzando un nuevo nivel de conciencia.

Justo antes de que las noticias sobre Apple se dieran a conocer, charlé con el veterano inversionista en tecnología John Taysom, que es una de las personas que están seguras de que las compañías están a punto de empezar a competir sobre la privacidad. Está invirtiendo su dinero en la tendencia. Una de sus inversiones, Privitar, trabaja en el difícil problema de volver anónimos los datos de los usuarios mientras selecciona los bits que hacen que un producto o servicio resulte útil para los consumidores y anunciantes. Muchas otras nuevas empresas se están tirando de cabeza al espacio de la tecnología de la privacidad.

De la misma forma en que Tesla obtuvo grandes ganancias al fabricar un automóvil que es un gran producto y que, además, es bueno para el ambiente, Taysom pronostica que las compañías digitales competirán para proporcionar los mejores servicios al tiempo que protegen nuestra privacidad y nos dan el control de esta. Las empresas que puedan hacer esto vencerán a las que no puedan hacerlo.

Apple, que tan a menudo está a la vanguardia, parece saber esto. El FBI afirmó que la postura de Cook es un truco de mercadotecnia. En la carta de Cook a sus clientes, bufó, “absolutamente no. Nada podía estar más lejos de la verdad”. Añadió: “Esto se trata, y siempre se ha tratado, de nuestros clientes. Estamos completamente convencidos de que si hiciéramos lo que el gobierno nos ha solicitado, es decir, crear una puerta trasera para nuestros productos, no sólo sería ilegal, sino que pondría en riesgo a la gran mayoría de los ciudadanos decentes y obedientes de la ley, que confían en el iPhone para proteger sus datos más personales e importantes”.

Así que, en realidad, es posible que la postura de Cook no sea un truco. Podría resultar ser una brillante técnica de mercadotecnia.

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