Jamie Siminoff regresa al lugar donde todo inició: Shark Tank

Todo comenzó en el año 2011, con una idea y un hombre determinado a volverla realidad. Jamie Siminoff, emprendedor californiano con vasta experiencia en el mundo de la tecnología, reunió a tres ingenieros en el garaje de su casa en California, con la meta de crear un producto trascendente, innovador y “genial”. Un año después, en diciembre de 2012, el video timbre doorbot fue lanzado al mercado.A pesar del éxito obtenido por este primer producto, cuyas ventas permitieron al equipo seguir adelante con la producción y abastecer la creciente demanda, Jamie y compañía sabían que, para realmente expandirse y crecer, necesitaban una fuerte inversión financiera; una que los “tiburones” del exitoso programa de televisión Shark Tank podían ofrecer.
En noviembre de 2013, armado de valor y una costosa escenografía de 10mil dólares, cuyo objetivo era demostrar las funciones y principales características de doorbot, Jamie Siminoff se presentó en Shark Tank con la esperanza de conseguir un acuerdo que diera a su empresa suficiente solvencia y estabilidad económica… el resultado, sin embargo, no fue el esperado.Jamie se marchó del programa sin aceptar la única oferta recibida, la cual no fue atractiva para él, preocupado por el futuro de su compañía y en una situación que los dejaba con pocas opciones de crecimiento. No obstante, a pesar del aparente fracaso obtenido en el show televisivo, la exposición del producto a nivel nacional fue el impulso necesario que hizo a la empresa despegar, y a otros inversionistas interesados acercarse a Jamie con ofertas por demás atractivas.

Uno de esos inversionistas fue el empresario británico Sir Richard Branson, quien, asombrado por el proyecto de Jamie, encabezó una ronda de financiamiento por 28 millones de dólares, para una empresa que – en agosto de 2015 – ya estaba valuada en los 60 millones de dólares. Con ese apoyo financiero doorbot se transformó en Ring; nuevos productos fueron comercializados y la humilde cochera de Jamie creció a un gran edificio ubicado en Santa Mónica, California.

Hoy, a cuatro años de la aparición de Jamie en Shark Tank, la misma producción del show quiso revisitar el caso de Ring, antes doorbot, para ver qué tanto éxito había logrado la empresa tras esa experiencia. El nuevo episodio, transmitido en los Estados Unidos este noviembre, encontró a Ring ya no como un proyecto de garaje, sino como una empresa billonaria de 1,300 empleados, con presencia en decenas de países, incluyendo México, Argentina, Colombia y Panamá, y cuyos productos se comercializan en más de 16,000 tiendas alrededor del mundo.

 

Esto es Ring ahora, una compañía multinacional con un crecimiento exponencial, que se mantiene entusiasta, apegada a sus raíces de startup y fiel a su misión original: “reducir el crimen en las comunidades”.“Creo que Ring prueba que la cultura de emprendimiento sigue viva y saludable en EUA”, declara Jamie Siminoff. “Sólo tomó una idea, perseverancia y ejecución, y ahora tenemos una empresa de mil millones de dólares”.

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