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Mexicana Inicio vendiendo dulces para ir a la NASA y lo logró

Cumplir los sueños que tienes de niño habitualmente no es fácil, y más cuando tu deseo es pisar la mayor agencia espacial del mundo: la NASA.

Pero a pesar de las dificultades, a veces esos sueños se pueden cumplir (con mucho esfuerzo de por medio).

Ese ha sido el caso de Anna Laura Rodríguez, una estudiante de Ingeniería Mecatrónica que no solo ha tenido que estudiar y prepararse para ser aceptada.

Anna Laura tiene 22 años y estudia ingeniería en la Universidad Politécnica Victoria de México y en enero fue aceptada para entrar en el International Air and Space Program.

Este programa, organizado por AEXA, se realiza cada año en el Space and Rocket Center de la NASA en Alabama (EEUU) y acepta a 60 jóvenes de todas las nacionalidades.

Durante una semana, los participantes desarrollan proyectos que apoyen el estudio del espacio y les instruyen casi como si fuesen a ser futuros astronautas.

Después de presentar un ensayo, los requerimientos académicos que le pedían, hacer una entrevista en inglés y español… Y superar a cientos de candidatos en el proceso de selección, Anna Laura fue aceptada en el programa. El problema es que el coste del registro es de 3.500 dólares (unos 70.000 pesos mexicanos), sin contar el billete de avión. Un dinero que Anna Laura no se podía permitir. “Cuando me registré al programa pensé que total, aceptaban solo a 60, así que probé. Cuando me escogieron fue como: qué hago, mis papás no podían pagar, se salía de nuestros límites”, contó en el programa Badabun cuando aún estaba intentando alcanzar esa cifra.

Un post de Anna Laura en Facebook.
“Mi sueño es llegar a la NASA y hacer lo que siempre he querido: conseguir nuevas tecnologías para que las generaciones futuras puedan conocer el universo. 

Me gustaría aportar a todas esas investigaciones”, explicó.

Por eso decidió no darse por vencida y buscó la forma de conseguirlo. “Con 400 pesos que tenía dije: los agarro y los invierto. Siempre he dicho que hay que trabajar con lo que se pueda e ir escalando. Fui a por gomitas (dulces) y me puse en la Plaza Del 15 (en Victoria) para repartirlas”, relató.

Una vez allí, y acompañada con un cartel en el que explicaba para que quería el dinero, le hicieron una foto que compartió en las redes sociales. 

Rápidamente la imagen se hizo viral. De un día para otro, Anna Laura se convirtió en una inspiración para miles de jóvenes en el país que también se esfuerzan para tener una vida mejor.

Comenzó a aparecer en los medios de comunicación mexicanos y personas de todo el país intentaron ayudarla encargándole las ‘gomitas’ y enviándole productos que podía rifar.

“El padre de una amiga tiene una carnicería y me dieron kilos de carne para que los pudiera rifar. Muchas personas que no conozco me han regalado cosas para rifarlas. Estoy muy agradecida con esas personas, con México”, declaró emocionada.

Gracias a toda esa ayuda, finalmente, consiguió el dinero necesario para asistir al programa, que se celebró en noviembre. Al llegar a la NASA colgó una imagen en su Facebook mostrando que sí, que a veces los sueños se cumplen. “No permitas que mentes pequeñas te digan que tus sueños son demasiado grandes para ti. Un millón de gracias a todos por ayudarme para estar aquí, gracias, gracias, gracias”, escribió.

 “Estoy aquí para decir a todas las mujeres que quieran estudiar ciencias o ingeniería que se lancen, que no pasa nada, que vamos a seguir adelante para que las mujeres puedan tener más oportunidades en esas áreas”, declaró.

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